ECOLOGÍA COMO PENSAMIENTO DE LOS LÍMITES. NUESTRO PLANETA COMO UNA ISLA.

En 1972, el informe “Los límites del crecimiento” advertía: seguir indefinidamente con el crecimiento es incompatible con los fundamentos del planeta. El informe era una primera llamada de atención y alertaba sobre la crisis ecológica. En 1973, el economista Kenneth Boulding oponía la economía del cowboy, donde la maximización del consumo se basa en la depredación de los recursos naturales (llegar, explotar y marchar), a la economía del cosmonauta “para la cual la Tierra se ha convertido en una nave espacial única, desprovista de reservas ilimitadas, ya sea para agotar los recursos o para verter los desechos contaminantes”. Con las primeras imágenes del planeta visto desde el espacio por el Apolo, la Tierra se transformaba en una rareza del universo, pequeña, agotable, frágil.

El pasado 8 de agosto fue el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. Eso quiere decir que en menos de ocho meses la humanidad ya ha gastado los recursos naturales que el planeta es capaz de reponer en un año. La fecha marca el punto de inflexión entre lo que se consume y lo que es capaz de regenerar el planeta cada año. La humanidad necesita actualmente 1,6 planetas para satisfacer su demanda de recursos naturales. Manteniendo esta tendencia, necesitaremos al menos 3 planetas para abastecernos en 2050.

Se ha validado el concepto de huella o pisada ecológica para investigar esta problemática. El cálculo de la huella ecológica nos indica el impacto ambiental generado por la demanda humana sobre los recursos existentes en los ecosistemas. Es un indicador clave a la hora de medir el impacto del hombre. En base a la huella ecológica, Global Footprint Network concluye que un ciudadano de los Estados Unidos, por ejemplo, consume 9,6 hectáreas (debemos tener en cuenta que disponemos aproximadamente de 1,8 hectáreas bio-productivas por persona), un canadiense 7,2, un europeo 4,5, un francés 5,26, un italiano 3,5. Por su parte, WWF España afirma: si todos los seres humanos consumieran como los españoles necesitaríamos 2 planetas para satisfacer ese consumo. Es necesario mencionar que los países industrializados del Norte reciben la constante ayuda de los países pobres del Sur; esto es así porque, por ejemplo, en la mayoría de países de África se consume 0,2 ha de espacio bio-productivo. 

¿Es nuestro planeta una isla en el espacio?

Tomemos el ejemplo de la Isla de Pascua para pensar esta cuestión; la Isla de Pascua fue uno de los últimos lugares de la tierra en ser poblado por el ser humano. Sus primeros pobladores fueron polinesios hace 1500 años. Hasta el siglo XVI esta isla, situada a 3200 km al oeste de Chile, albergó una compleja sociedad agrícola. El clima de la Isla de Pascua es semiárido, pero mejoró debido a los exuberantes bosques que atrapaban y conservaban el agua.

Sus siete mil habitantes cultivaban  y criaban gallinas, capturaban peces y vivían en pequeñas aldeas. El legado de los pobladores de la Isla de Pascua puede contemplarse en las imponentes estatuas de obsidiana. Cuando los colonizadores europeos llegaron a la Isla de Pascua en el siglo XVII, esas estatuas, eran los únicosrestos de una civilización que se desmoronó en sólo unas décadas.

Según la posterior reconstrucción de los arqueólogos, la desaparición de esta sociedad fue desencadenada por el agotamiento de su limitada base de recursos.A medida que la población humana de la isla aumentaba, se roturaban más y más tierras para cultivar, mientras que los árboles que aún quedaban se talaban para aprovecharlos como combustible y para trasladar los Maoi (las estatuas) a su lugar. La falta de madera impidió la construcción de barcos de pesca y viviendas. Lo que redujo una importante fuente de proteínas y obligó a la población a trasladarse a cuevas. La pérdida de bosques desembocó también en la erosión del suelo, lo que disminuyó aún más el abastecimiento alimentario. A medida que las presiones aumentaban estallaron conflictos armados entre unas aldeas y otras.

Al ser un territorio aislado que no podía recurrir a otro lugar para su mantenimiento una vez que sus propios recursos se agotaban, la Isla de Pascua presenta una imagen especialmente llamativa de lo que puede suceder cuando una economía humana se expande con  unos recursos limitados.

Por lo tanto, la principal enseñanza de la ecología es entonces el aprendizaje de los límites. Tanto a límites cualitativos: re-definir las nociones de desarrollo, progreso, calidad de vida, bienestar; como reconocer los límites cuantitativos, es decir, aprender los límites que debemos imponer al uso de recursos naturales. Admitir los límites implica pasar de la edad infantil a la edad adulta. Y entender que los problemas ecológicos son problemas de todos, y por tanto, deben ser preocupaciones de todos. Todos podemos ser perjudicados por la crisis ecológica; todos deberíamos tener un interés común en unirnos para afrontar y resolver esta amenaza global. No podemos seguir viviendo como si nuestros recursos fueran infinitos. Tenemos un solo planeta que es una isla en el espacio.

 

Fuente: muhimu.es

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