Siete consejos para reducir nuestra huella de carbono

Reducir la huella de carbono ayuda a combatir el cambio climático, cuidar el medio ambiente y ahorrar dinero.

A mayores emisiones de dióxido de carbono (CO2), mayor impacto en el cambio climático. La huella de carbono nos alerta de este problema medioambiental. Además, sirve para concienciarnos en la toma de medidas para reducirla. Ahorrar energía, asumir una dieta baja en carbono, calcular nuestra huella de carbono, compensar emisiones de CO2, consumir productos con etiquetas de huella de carbono y reducir, reutilizar y reciclar… Estos son algunos de los consejos que nos ayudan a luchar contra el cambio climático, a ser más ecológicos y a ahorrar dinero.

1. Ahorrar energía

La energía es uno de los bienes que más huella de carbono genera. Su producción, en buena parte con carbón y petróleo, emite CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero (GEI) involucrado en el cambio climático. Consumir menos energía sin mermar la calidad de vida, y de paso ahorrar dinero, es posible. Por ejemplo, con medidas como combatir el frío o el calor de forma ecológica, tener electrodomésticos de alta eficiencia energética, a poder ser de la clase A+++, desactivar el “stand by” de los aparatos electrónicos, sustituir las bombillas incandescentes por otras de bajo consumo, instalar un buen aislante térmico en la vivienda o hacer la colada de forma ecológica.

 

2. Asumir una dieta baja en carbono

La producción de algunos alimentos genera más emisiones de GEI que otros. Seguir una dieta baja en carbono puede ser saludable. Y no solo esto, también contribuye de manera importante a reducir las emisiones. Los más aconsejables son los alimentos locales. Evitan el transporte desde puntos lejanos, el uso de energía y la liberación de GEI. Se deben primar los productos frescos, de temporada, no envasados ni procesados, y reducir en lo posible el consumo de carne. El agua mineral embotellada es una de las peores compras por la gran cantidad de recursos utilizados.

 

3. Calcular nuestra huella de carbono

En Internet hay diversas calculadoras para conocer nuestras emisiones concretas de CO2. Estas páginas web realizan varias preguntas relacionadas con el consumo de energía o el transporte. Según los datos aportados por el usuario, determinan las emisiones producidas. Las primeras calculadoras de huella de carbono se crearon en los países anglosajones. Sin embargo, en la actualidad se pueden encontrar varias españolas. ¿Un ejemplo? CeroCO2, de la ONG Ecología y Desarrollo; Ekopass, promovida por la empresa Naider, especializada en desarrollo sostenible; Twenergy, de la compañía eléctrica Endesa; o la calculadora de la Fundación Reduce Tu Huella.

 

4. Compensar emisiones de CO2

Emitir CO2 en las diversas actividades cotidianas es hasta cierto punto inevitable. El Protocolo de Kyoto estableció los “Mecanismos de Desarrollo Limpio” (MDL). Este es un sistema para invertir en proyectos de tecnología limpia en países en desarrollo. Puesto que el cambio climático es un problema global, las emisiones en un lugar se pueden compensar si se reducen en otro. Desde su implantación, diversas iniciativas ayudan a empresas, instituciones y particulares a compensar sus emisiones. Es común que las citadas páginas webs que calculan la huella de carbono propongan proyectos para compensar las emisiones.

 

5. Consumir productos con etiquetas de huella de carbono

Un producto con etiqueta de huella de carbono (o etiqueta de carbono a secas) indica las emisiones de CO2 generadas en su fabricación, transporte y eliminación. Este sistema puede ayudar a los consumidores a elegir los productos con menos emisiones y a las empresas que lo incorporan, a vender más. La demanda de productos respetuosos con el medio ambiente es cada vez mayor. También ayudan a gastar menos dinero. En países como Estados Unidos, Reino Unido o Suiza, ya se pueden comprar este tipo de productos.

 

6. Reducir, reutilizar y reciclar

El consumidor que asume las tres erres básicas de ecologismo (reducir, reutilizar y reciclar) genera menos emisiones de CO2: utilizar bienes básicos como el agua, la energía o la comida de forma responsable y eficiente, evitar productos con un empaquetado excesivo y de usar y tirar, prolongar la vida útil de los bienes con más de un uso, intercambiar productos o buscarlos de segunda mano y separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje. El consumidor concienciado y activo puede seguir incluso cuatro erres más: reflexionar y ser crítico, rechazar productos tóxicos, no biodegradables o no reciclables, redistribuir el consumo para disminuir las diferencias entre países ricos y pobres, y reclamar a instituciones y empresas un mayor apoyo al consumo ecológico.

 

7. Viajar de manera sostenible

El transporte es otro de los grandes emisores de GEI. Lo idóneo sería reemplazar el automóvil privado por la bicicleta, ir a pie o utilizar el transporte público. Si no queda más remedio que usar el vehículo privado, compartirlo con otros usuarios, incluido el garaje, y conducir de forma eficiente reduce también las emisiones.

Os dejamos un enlace donde podréis calcular vuestra huella de carbono. ¡ES EL MOMENTO DE EMPEZAR EL CAMBIO!

Fuente: eroski consumer

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